Calle de un barrio en la Zona Azul de la Península de Nicoya

En julio de 2026 volví por tercera vez a la Zona Azul de la Península de Nicoya. Fue un viaje de trabajo de investigación y documentación, con gestiones en archivos y registros.

Es la parte menos visible de este oficio. Horas de papeles, partidas y fichas para comprobar datos que luego ocupan una línea en un informe. Contaré los resultados cuando el trabajo esté cerrado.

Cada viaje me confirma que en la Zona Azul la memoria de las familias y la de los archivos tienen que coincidir. Cuando lo hacen, la historia de una vida larga se puede contar con rigor.

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